Dani Arribas-Bel Digital Land

Requiem para mi yaya

No creo que la sociedad laica occidental hoy en día, entre la que me cuento a mi mismo, sepa afrontar la muerte de manera satisfactoria. Siendo la vida una carrera sin fin a más -a obtener más, a hacer más, a acumular más- dejar de existir supone el fracaso último. En vida, la gente lleva a cabo todo tipo de aberraciones con tal de disimular, de pretender que el tiempo no pasa y que, independientemente del dinero, experiencias, y oportunidades que hayamos tenido, al final todos terminamos igual. Pero, si el ser humano es poderoso, la naturaleza lo es más, y al final todos tenemos que afrontar la inevitable “derrota”.

Mi abuela Antonia vivió sus ultimos años entre dos mundos. Por un lado, la España de finales del s.XX, en la que salía a comprar y a la peluquería por la mañana, hacía la comida y, por la tarde, iba de paseo con mi abuelo hasta mi casa o la de mis primos para vernos jugar, hacer los deberes y, en general, crecer felices. Era una vida en la que, con todas sus complejidades, problemas e imperfecciones, creo que se sentía cómoda. Y, si no, siempre estaban los veranos largos en el pueblo. Sobretodo desde que murió mi abuelo, ese mundo se desvaneció poco a poco, y su lugar lo ocupó una realidad que, con razón, le costaba entender. Un mundo en el que no solo mi hermano, mis primos y yo estabamos irreconociblemente crecidos, sino que casi todos los elementos que habían hecho su existencia feliz, o habían muerto o se habían convertido en obsoletos recuerdos en papel sepia.

Es por ello que no creo que mi abuela, en la sabiduría que solo los años otorgan, afrontase la muerte la pasada noche como un fracaso. Religiosa, como todo el mundo en la Espana que le vio nacer, espero que cerrase los ojos por última vez con la satisfaccion del trabajo bien hecho (como siempre nos decía de pequeños), y con la tranquilidad de quien sabe que el descanso es bien merecido. Mientras escribo estas lineas a la vez que escucho el Requiem de Faure, no puedo evitar recordar sus palabras acerca del inusual tono brillante de una obra escrita para acompañar a la muerte:

Pero es asi que veo la muerte: como una liberación feliz, una aspiración hacia la felicidad ahi arriba, mas que como una experiencia dolorosa“.

Haydn

No composer had ever been left to develop so peacefully and with so many resources at his command than Haydn, who acknowledged, “My Prince was always satisfied with my works; I not only had the encouragement of constant approval, but as conductor of an orchestra, I could make experiments, observe what produced an effect and what weakened it, and was thus in a position to improve, alter, make additions or omissions, and be as bold as I pleased. I was cut off from the world, there was no one to confuse or torment me, and I was forced to become original.”

The Essential Cannon of Classical Music.

David Dubal

Olvido

¿Cómo era una entrada de cine, un billete de tren, un pasaje de avión hace 20 o 30 años, un taxímetro, una de esas hojas de publicidad que se reparten por la calle y todo el mundo tira en la papelera más próxima? ¿Cómo era el ruido de fondo de lo cotidiano, las sintonías de los programas de radio, las voces de los anuncios y las de los locutores de los telediarios, el empaquetado de los productos de limpieza, la estética de la publicidad de coches? Olería fuertemente a tabaco en los trenes, en los autobuses, en las oficinas, en los bares, hasta en los aviones, pero casi ninguno de nosotros se daba cuenta.

Formas de olvido.

Antonio Muñoz Molina. Enero 2016.

Ventanas con vistas

Gracias a Muñoz Molina llego en esta mañana de sábado, lenta a ritmo de café y tostada, a esta exposición del Met. Entre todas las fotografías, la del estudio de Giovanni Battista de Gubernatis capta mi atención.

Gubernatis was an official in the Napoleonic administration who painted in his spare time. When his transfer from northern Italy to France became imminent in 1812, he painted this view of his studio. It is both an inventory and a souvenir of a beloved room he was about to leave behind.

Inmediatamente, ese pie de foto me recuerda esta otra imagen que tomé de la mesa de trabajo en mi casa de Tempe hace unos años:

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“A la vez inventario y recuerdo de la habitación que estaba a punto de dejar atrás”.

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Grand Canyon National Park. Part of Génesis, by Sebastião Salgado. Caixaforum Zaragoza. June 2015.

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Rome, Italy. June 2015.

“Twitterhoods”

[NOTE: reposted from the University of Birmingham’s official Tumbler. This text was prepared in the lead to the Pint of Science event in Birmingham, where I also presented]

We all know what a neighbourhood is, right? It’s a part of a city that shares a common character and feel, either defined by the people who live, work or visit there. The problem comes when you try to put it on a map, then it becomes much harder.

In fact, for the most part, the study of cities has been constrained by “given” boundaries such as postcodes, which actually have very little meaning in themselves. This is about to change, thanks to the data and computational revolutions currently underway. This will open up many doors to explore different methods to quantify, visualize and imagine the city in radically new ways.

Take Twitter, for example. The language in which a tweet is posted reveals a host of information about its “poster”.

Tweets in uncommon languages likely come from members of ethnic minorities; or tweets in English posted in non-english speaking countries can signal a more cosmopolitan author. If we combine this simple piece of metadata, with the location where the tweet was sent, it is possible to relate different languages to different parts of a city.

Areas where only the local language is spoken are likely to be very different from those where a variety of languages coexist. Touristy areas, for example, will have a relatively smaller proportion of local tweets and a larger share of foreign posts.

Although a person can start to imagine how these different maps overlay and reveal the character of each area, it is difficult for the human brain to process all the information at once.

Luckily, this is one of the tasks that a properly taught (programmed) computer can do very well. Using a family of techniques called machine learning, a computer can process all the tweets in a city and return a map that summarizes them into neighbourhoods. These neighbourhoods contain much more substantive meaning than the ones we are accustomed to use (e.g. post codes or administrative boundaries), and provide a representation of the city that, although we’ve always know was there, we could not picture. How cool is that?

Lighthouse

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Camino de Santiago, San Sebastian.
May 2015

Chicago morning

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April 2015

Urban Cartography

Map the holes, gaps and crevices in your life

Examine their emotional tone—dark, light, coloured

Walk into the void

Perforate your everyday navigational maps

Embrace chance encounters

Your local-social fabric is restitched

And, as you map anew, move toward interdependence

Olafur Eliasson

Seen in Urban Cartography